Aplicación de Toxina Botulinica

La toxina botulínica, más comúnmente conocida como bótox, es una neurotoxina que, pese a ser liberada por el botulismo (una enfermedad que surge de una bacteria que provoca parálisis muscular), es también un fármaco que se usa con fines médicos para tratar algunas enfermedades neurológicas y también en la Medicina Estética.

Dra. Rosa María Guízar | Medicina Estética

¿Por qué se utiliza?

Se utiliza cuando aparecen las primeras arrugas de expresión

  • Arrugas alrededor de los ojos, conocidas como patas de gallo.
  • Arrugas.
  • Pliegues horizontales en la frente.
  • Líneas en las comisuras de la boca.
  • Piel «adoquinada» en el mentón.

Su uso más común es la inyección en cantidades minúsculas en puntos estratégicos de la cara para tratar y minimizar los surcos y arrugas de expresión.

Dra. Rosa María Guízar | Medicina Estética

¿En qué consiste?

La toxina botulínica actúa disminuyendo la contracción de los músculos faciales temporalmente, dejando la piel tersa y tonificada, corrigiendo las arrugas y previniendo su progresión. Las inyecciones de toxina botulínica debilitan y paralizan determinados músculos, bloqueando algunos nervios.

Los efectos de la inyección no son inmediatos, se empiezan a revelar una vez transcurridos tres o cuatro días, dependiendo de cada paciente. Los resultados son altamente satisfactorios.

Ventajas del tratamiento

El uso de la toxina botulínica logra que la piel se vuelve a estirar y reduciendo esas líneas de expresión.

Preparación para la toxina botulínica 

Las pacientes embarazadas o en período de lactancia no pueden someterse a un tratamiento de toxina botulínica.

Para que la toxina botulínica penetre correctamente en los tejidos, es importante llevar a cabo determinadas precauciones durante los días previos al tratamiento. El paciente no puede tomar ningún medicamento ni suplemento nutricional que afecte a la coagulación, como la vitamina E o el ajo. Tampoco es recomendable el uso de antiagregantes o la ingesta de alcohol.